Más allá de lo ya inventado…

Durante mi estancia en la Universidad  me enseñaron a salir de la norma, solo explorando en tu persona y transgrediendo las convenciones pedagógicas, podrás llegar a conectar con los niños.

Más allá de lo ya escrito se encuentra la libertad intelectual y creativa.

Aprendí por aquella época a redactar lo que llamaban ensaladas de fábulas, mezclando cuentos tradicionales. Aprendí algo llamado el binomio fantástico, donde el profesor te planteaba en la pizarra dos palabras totalmente antagónicas con las que tú debías formar un cuento.

Exigían elaborar historias a partir de cuentos clásicos e introducían un elemento actual: De ese modo vimos aparecer un helicóptero al rescate de los ratones dentro del cuento del Flautista de Hammelin o encontrábamos a lobos glotones con televisores dentro de sus barrigas que descubrían con sorpresa que ya no podían engullir a la abuela de Caperucita porque ya no les cabía.

En los cuentos invertidos encontrábamos cambiados los estereotipos y los roles: Malvadas Cenicientas y madrastras bondadosas, Pepitos Grillos que daban la vuelta a las buenas conciencias y aleccionaban a un Pinocho bravucón u osadas Bellas durmientes que tenían bajo su yugo a pobres dragones atrapados en sueños eternos.

Pues sí, señores, Shrek no inventó nada nuevo, a pesar de su gran éxito. Por que todo esto ya estaba inventado.. Solo teníamos que aprender a usarlo en casa..

Sólo desde una óptica de niño estaremos preparados para crear ideas nuevas.  De ese modo pasito a pasito construiremos los cimientos hasta aprender a edificar rascacielos.

Algo que siempre me ha atraído , poderosamente, son los relatos sin final: Empiezas una historia inventada y en cierto punto lo dejas y lo retoma el niño. Cuando todo termina, es preciso concedernos una reflexión para mejorar en el arte de contar cuentos: resulta tremendamente útil comparar ambos finales. Con un poco de entrenamiento se obtienen resultados tan fantásticos e impredecibles como los que siempre consiguen nuestros pequeños expertos con su osada naturalidad.

Es una de las cosas que mejor me ha funcionado como profesora o cuentacuentos y aún mejor, como madre. Ánimate y practica …