REGÁLAME

DÍA DE REYES.

6.30h de la mañana y ya despierta.

Mis hijos en planta exigiendo a pleno pulmón saliéramos de la cama para abrir los regalos.  Este es el sufrimiento de todos los años…

La novedad de este año ha sido la forma de estudiar mil formas para sorprender a mi hija de 10 años q ha madurado de repente porque algún «amiguito» de la escuela le ha hecho ver que ya es mayor para soñar con “chorradas”… 

8.30h de la mañana: Chocolate con roscón en pijama y rodeados de un montón de papeles y purpurina. ¿¿Quién piensa en limpiar hoy??

9.30h de la mañana: Intercambio de wasap d familiares y amigos mostrando a sus hijos abriendo regalos. Aquí siempre encontramos diferentes escenarios familiares: Los padres “perfectos” con un solo regalo común y buenos deseos metidos en cajas de decoración sobria. Los padres razonables de “pocos-regalos-pero-bien-elegidos”. Los desmesurados con mil paquetes brillantes que envuelven brillantes idioteces.  Los tecnológicos: Tristemente, La mayoría.

Diferentes realidades que todos sometemos a crítica cada año. Una práctica mordaz pero divertida. Quien no haya puesto en juicio lo que hacen los demás que tire la primera piedra.  Pero ojo, nuestra crítica es siempre “Constructiva”… ¿o no…?

globos

Nuestro ganador del concurso de “buscando-la-práctica-ideal-en-Reyes” este año ha sido el vídeo de un familiar que nos muestra a su hijo de dos años entrando al salón y descubriendo veinte globos de colores primarios rodeando todas las cajas de regalos. A pesar que las cajas estaban sabiamente distribuidas y sin envoltorio para su rápido descubrimiento, el niño ha enloquecido LITERALMENTE con los globos …

¡ No podía ser de otro modo!.

Los padres le empujaban hacia el triciclo, los cuentos o el teatro de marionetas, pero ahí seguía ese niño FELIZ con sus globos.

-“75 céntimos 24 globos. ¡Qué negocio!” – nos contaba su madre.

¿Y para qué quiere más? 

Si la guinda del pastel la hubieran puesto sus padres jugando juntos a tirarse globos, la felicidad del niño habría sido TOTAL.

MORALEJA:

No le regales como el adulto que extraña la niñez. Regálale como el niño que disfruta siendo niño.

¿O es que ya has olvidado aquellas Navidades que pasaste jugando con las cajas de tus regalos? Ya ni siquiera recuerdas lo que había dentro… Sobre todo si tu padre te remolcó en ellas por todo el salón.

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